|
CONSIDERACIONES ANALÍTICAS
Al asignar una calificación, la Calificadora tiene en cuenta las condiciones financieras históricas y las proyecciones futuras, la calidad de gestión, y la rentabilidad operativa del emisor o garante, cualquier característica especial de una emisión o garantía concreta, la relación jerárquica de la emisión con las demás obligaciones del emisor, así como también la evolución económica y política del entorno operativo que pueda afectar la fortaleza financiera y la calidad de crédito del emisor. En el caso de una emisión de financiación estructurada, se tiene en cuenta la calidad de los activos subyacentes y la integridad de su estructura legal. Si se trata de bancos, cuyo sector tiene precedentes de rescate por parte del estado como último recurso o por parte de los principales accionistas, también se tiene en cuenta la fortaleza potencial de este apoyo.
Las calificaciones dentro del grado de inversión reflejan una capacidad de pago de forma puntual. Sin embargo, las calificaciones de diferentes obligaciones del mismo emisor pueden ser distintas, en base a las previsiones de recuperación en caso de impago o liquidación. Las expectativas de recuperación, que son los importes que los inversionistas esperan recibir después de que una emisión se declare en situación de impago, son un aspecto que se tiene poco en cuenta en el caso de las calificaciones dentro del grado de inversión, pero se pueden asignar distintos "notches" a las emisiones para reflejar el orden de preferencia en caso de disolución, liquidación, reorganización u otros. Las expectativas de recuperación, sin embargo, ganan peso en los niveles de calificación bajos, a causa de la mayor probabilidad de impago, y son un factor fundamental para la categoría "DDD". Los factores que afectan las expectativas de recuperación son el colateral y la jerarquía de la emisión en relación con las demás obligaciones de la estructura del capital.
Las calificaciones internacionales están sujetas a la clasificación del país soberano, que establece el "techo", es decir, la clasificación máxima que se puede obtener. Las potestades impositivas de un gobierno soberano y el control sobre el cambio de su divisa implican que su calificación internacional a largo plazo establezca el techo para las calificaciones de todos los emisores dentro de su jurisdicción. En caso de que Fitch no haya asignado una calificación formal a un país soberano, se realiza un análisis que sirve para establecer el techo para los emisores del país que Fitch califica. Es posible conseguir una clasificación que supere el techo del país a través de estructuraciones financieras o legales que implican una mejora de la clasificación. La clasificación de la moneda local de un país soberano generalmente también supone la calificación máxima que una entidad puede obtener dentro de su jurisdicción, aunque en alguna ocasión entidades con aspectos particularmente fuertes pueden superarlo.
|